Crítica. Charo Usieto

            Palabras del poeta que podría suscribir don Luciano, ese personaje a cuyo devenir asiste, emocionado, el lector. Sé fehacientemente que algunos alumnos han leído desolados el final de la novela, que se han encariñado con el personaje y han entendido el cariño de Ramón Escuer, de don Damián, de Mohamed, de Josep hacia él, que don Luciano y Pueyo de Arbués han pasado a formar parte de su imaginario personal.

            Se canta lo que se pierde, dijo también el poeta y, para no perderlo del todo, para rescatar del olvido la figura de su maestro, Ramón Escuer, un montañés recio, seco y entrañable, encarga al profesor Francisco Castán una novela, un cuento verdadero, que le haga justicia. Unas palabras de Shefarad, de Antonio Muñoz Molina, dan la pauta y llenan el texto de tensión emotiva.

            El resultado de ese encargo es esta novela extraordinaria, primorosamente escrita, que consigue transmitir emoción y verdad. La emoción y la verdad de la Literatura con mayúsculas, esa que alienta en casi todas sus páginas.