Otras opiniones y críticas

 

OTRAS OPINIONES Y CRÍTICAS

Charo Usieto   

            La Niebla del Olvido es la primera novela de Javier Gracia. Se trata de un texto conmovedor que, tras su aparente sencillez, oculta una honda reflexión sobre la vida y la muerte, sobre el valor de la amistad y del servicio a los demás, sobre la soledad profunda que socava las raíces del ser humano.                                  

                                   Y no es verdad, dolor, yo te conozco

                                   Tú eres nostalgia de la vida buena

                                   Y soledad del corazón sombrío.

            Palabras del poeta que podría suscribir don Luciano, ese personaje a cuyo devenir asiste, emocionado, el lector. Sé fehacientemente que algunos alumnos han leído desolados el final de la novela, que se han encariñado con el personaje y han entendido el cariño de Ramón Escuer, de don Damián, de Mohamed, de Josep hacia él, que don Luciano y Pueyo de Arbués han pasado a formar parte de su imaginario personal.

            Se canta lo que se pierde, dijo también el poeta y, para no perderlo del todo, para rescatar del olvido la figura de su maestro, Ramón Escuer, un montañés recio, seco y entrañable, encarga al profesor Francisco Castán una novela, un cuento verdadero, que le haga justicia. Unas palabras de Shefarad, de Antonio Muñoz Molina, dan la pauta y llenan el texto de tensión emotiva.

            El resultado de ese encargo es esta novela extraordinaria, primorosamente escrita, que consigue transmitir emoción y verdad. La emoción y la verdad de la Literatura con mayúsculas, esa que alienta en casi todas sus páginas.  

 

Marissa Samitier Oró

            Hace media hora que terminé la lectura La niebla del olvido. Estoy, aún, emocionada. Y cómo no voy a estarlo si la novela es un homenaje al maestro, al noble ejercicio de la docencia, que pese a las contrariedades sigue ahí al timón, al frente de las vidas de sus alumnos. Perdóname si más de una vez pensaba en tí, Javier, detrás de la sombra del maestro Luciano...

Las lecturas que requieren atención y me interesan las dejo para este tiempo, cuando he terminado la escuela -la primera semana de julio aún estamos haciendo cursillos- y puedo saborear las palabras... La he leído este fin de semana. Empecé el sábado tarde-noche y lentamente he terminado este lunes por la mañana, justo antes de almorzar.

Javier, has escrito una muy buena historia desde todos los aspectos: léxicos, estructurales, construcción de personajes... Nos conduces ,a los lectores, con mucho cariño, por el misterioso mundo de las relaciones humanas. Hay una galería riquísima de personajes secundarios sencillos pero ricos en su humanidad, en su humildad... Tras esta historia de desesperación y amargura, hay una inmensa ternura y respeto por la persona. Has dado voz a la gente sencilla, entrañable y la amistad central, nuclear -don Luciano y mosén Damián- te da fuerzas para reconciliarte con la humanidad.

A destacar las descripciones de las estaciones del año, del tiempo, del paisaje... -qué dominio de la capacidad expresiva de la lengua-; los guiños a tus autores y lecturas favoritas -Pío Baroja, Cervantes, Unamuno, Cernuda, Salinas, Jorge Guillén, Manrique...; tu amor por las palabras y Aragón...; la utilización de una sutil ironía para describir personajes que no interesa que los posibles lectores se enamoren - como cuando le haces pensar a Francisco Castán que el deán del cabildo, Don Carlos Lasaosa, es un cura culto y profundo conocedor del alma humana...; los nombres con que has bautizado los personajes -el inspector Servando Garciasol, por ejemplo...el Rezando Caraelsol...

En un papel, me he destacado tus metáforas, tus símbolos, tus figuras retóricas... Hay frases de una profunda poeticidad. ¡Qué gozada cómo has descrito y hablado del miedo, de la soledad, de la cobardía...! En fín, podría alargarme muchísimo y deseo profundamente que el estado español, la pell de brau como decía el poeta Salvador Espriu, no sea "barrido por el cierzo helado de la intolerancia y la insolidaridad", como pasó en aquellos años difíciles del franquismo en Pueyo de Arbués... Ha sido un gran acierto la estructura elegida de la historia: la técnica utilizada -avanzar y retroceder en el tiempo- y el capítulo "Destierro" -monólogo interior de Lucio donde su conciencia toma la voz (¿lo he entendido bien?)- han sido de un gran efectismo para mantener la atención.

Himno a la amistad, ópera a la docencia, canto coral -canon- a la buena gente, réquiem a la soledad, sinfonía a la tierra... Me gustaría formar parte de tu orquesta para poder elevar un canto enérgico, profundo, valiente...del buen entendimiento. Bravo por tu voluntad de rescatar del olvido y la muerte, también, expresiones, palabras, de tu tierra... y que suenen en una melodía de convivencia con otros sonidos, hermanos y cercanos.

 

Lucie Ellis

¡ ENHORA BUENA POR TU PRESENTACION !

No te puedes imaginar el placer que he tenido en meterme dentro de tu novela hasta convencerme de que era uno de los personajes, que me movía por las calles, que la gente del pueblo me conocía. La escritura es impresionante de precisión, poesía, emociones y expresión de lo más hondo de nuestro ser. Como siempre tenía ganas de seguir leyendo, no busqué muchas palabras en el diccionario y eso que el autor emplea unos términos totalmente ignorados por una pobre servidora que se mató con múltiples exámenes a lo largo de su carrera para, por fin, poder leer tan insigne relato. La segunda lectura me permitirá detenerme más en las expresiones que fui adivinando más que reconociendo.
           Supongo que ya estarás empezando la próxima novela o terminando el libro de poesías Pues ¡al curro y rápido ya que todos nos estamos jubilando y necesitamos buena literatura! ¡Ten compasión de nosotros! ¡AMEN !

 

Mariluz Herranz

            Hoy, a través del Taller de Lectura del Aula de Adultos, voy a atreverme, en presencia del autor, a comentaros un poco la novela de Javier Gracia La Niebla del Olvido con la que tanto hemos disfrutado en el Taller.

            Es tan claro el lenguaje y tan asequible el camino que Javier nos ofrece andar en su novela, que no se necesita guía para adentrarse en ella. Basta con decidirse a empezar a leerla porque, una vez que hayas echado a andar, te va descubriendo todos los caminos, habrá que ser insensible para no sentir a sus peronajes y hará falta echar la vista atrás para recordar y no alegrarse de vivir en una España tan diferente de la que padeció el protagonista de este relato.

            La lectura de la novel te va envolviendo de tal modo en una cálida red de sentimientos que a las pocas páginas ya no puedes escapar y quieres saber más.

            Los escritores con ese don de la memoria y las palabras vivas que rezuma por todos los poros de tu novela os proponéis sacudirnos, hacernos la vida menos plana.

           Y lo conseguís. Lo consigues, Javier, especialmente cuando parece que la novela

atraviesa un momento en que se diría que es menos seductora y en el que , sin embargo, empiezan a hacérsenos patentes sus claves. Cuando ya hemos olvidado (casi) al maestro, hemos superado (casi) lo que sufrió en la posguerra y le hemos perdido (sin casi) la pista…   Es entonces, me da a mí la impresión, cuando pones ante los ojos del lector cómo salen adelante los pueblos que no quieren dejarse morir; es entonces cuando nos sorprendes ayudándonos a entender que no hacen falta etiquetas para lo que tiene calidad, como el queso del pastoré que nos haces saborear en el mercado medieval.

            Pero, por si teníamos alguna duda, vuelves a reabrir la herida y, atravesando todas las nieblas y todas las noches de la memoria, nos dejas ver que no hay otra salida que tomar nuestra propia vida en nuestras manos y ponernos de acuerdo y trabajar, si se puede juntos, y, si no se puede, como lobos esteparios, con la cabeza bien alta y con el recuerdo quitándonos de la mirada todas las vendas del olvido.

 

 MIGUEL ÁNGEL BUJ

 …Tres obras excelentes que seguiría recomendando con vehemencia a cualquier lector:

La primera, La niebla del olvido de Javier Gracia Gimeno, una de esas lecturas con alma, intemporales, un libro hermoso que narra la peripecia vital de un maestro rural en la España de la posguerra….