POEMAS de varia lección

pág. 1 pág. 3
pág. 2 pág. 4

 

 

 

 
JULIA
Canto de vida y esperanza
 
¿Por qué eres, Julia,
mi amor,
tan grande
siendo tan pequeña?
 
Has nacido
y le has hecho el regalo
más grande pensable
a esta vida mía, que ya cumple,
con tu tierna presencia
que es todo esperanza,
porvenir,
proyecto.
 
Te tomo en mis ojos
y me inunda la belleza dulce,
elemental,
primera
que irradia tu cuerpo,
que explican
tu cara,
con sus ojos grandes como dos preguntas
totales, inmensas,
y tus manos,
primorosa maravilla,
que tantean el mundo
y se aferran
a lo incierto todavía.
Pero ¿sabes, Julia?
esos amores a los que te agarras
somos lo más cierto
que tendrás nunca.
 
No llores, mi vida,
carne mía rediviva,
que ya le diré yo al mundo
que a ti no te mienta nunca,
que se cuide de cuidarte,
que eres su joya
y la mía.
 
Te tomo en mis brazos.
Tu aliento pequeño
susurra en mi oído
canciones de vida,
verdades de amor verdadero.
Tu calor diminuto me esponja,
me agranda,
me enseña por dentro
que también mi vida es proyecto:
de hacerte feliz,
de verte crecer hermosa,
inteligente, limpia,
de saberte... feliz,
de observarte cada vez más tú misma,
más plena,
y... ¡feliz!
¡Qué no diera yo, por tu felicidad, en prenda!
 
¿Por qué eres, Julia,
mi amor,
tan grande
siendo tan pequeña?

Tu abuelo Javier
(septiembre 2006)

                                        

EL DESEADO
 
Niño mío,
masculino,
me has regalado esta tarde
tu dulce presencia oculta:
 
el latido secreto de tu corazón 
- diminuta maravilla en cuatro partes-
motor de tu vida fuerte,
símbolo de tu amor seguro,
 
la estructura perfecta de tu cuerpo
que ha dibujado al instante 
un hueco tierno en mis brazos,
 
tus manos que exploran un mundo líquido
y no encuentran asidero,
 
tus ojos que aún no me miran,
 
tu boca que aún no me besa.
 
¡Ay, qué lejano 
el prometido septiembre!
                                                                                 
                                          Tu abuelo Javier

                                       23 de abril de 2008   

 

 

POEMA PEQUEÑO,
A ESCALA

Promesa sin nombre,
esperanza diminuta y fértil,
semilla de gozo,
eso eres tú:
2,8 milímetros
de amor concentrado,
de grandiosa
felicidad presentida. 

 

Tu abuelo Javier
3 febrero 2008




A SERGIO

Mi guardián protector


Me gustaría quererte más,
Sergio, mi vida,
pero... no es posible.

Lo intento
y tú lo notas - sí, seguro -
cuando te duermes tranquilo en mi pecho,
      cuando tu aliento pequeño
me cuenta al oído historias hermosas
de tu vida prometida y ya latiente, 
del amor que piensas decirnos y entregarnos
cuando tu calor diminuto e intenso
me salva de los fríos que quisieran helarme,
los fríos...
A ti no te gusta el frío ¿verdad, mi vida?
Sólo lloras cuando lo sientes,
el frío y el hambre,
porque tú eres calor y sazón, saciedad y vida.
Eres mi puerta a la vida,
siempre abierta a la esperanza
y al cariño con que inundas mis estancias.
Por eso... lo intento.
 
Lo intento también
cuando me acerco a tu cara
y te digo en mis besos
que te esperaba
desde hace ¡muchos! meses,
desde que sólo eras
2.8 milímetros de esperanza diminuta y fértil,
y te vi,
cuando siento sobre el mío tu corazón
que me aventaja en tierno latido al galope,
ese corazón
que me dejaste oír hace meses:
(entonces aún te escondías
en las entrañas de tu madre dulce),
cuando acaricio la suavidad en ti hecha carne
y tus manos se posan en las mías,
se agarran a mis dedos.
(Tranquilo, Sergio,
que, mientras tenga vida,
también yo estaré a tu lado)
 
Por eso siempre lo intento, y...
sí,
me gustaría quererte más,
Sergio, mi vida,
pero - te lo juro -
más, nadie podría
ni yo puedo.

Tu abuelo Javier
Octubre 2008



 
 

 MI MEJOR REGALO

 

Para celebrar mis años
- ya muchos -
me has regalado, Ana, 
tu primer día.
 
 No te haces idea, 
Ana mía, 
último brote de mi árbol añoso, 
de la vida que me inyecta tu presencia. 
Un día, 
cuando crezcas, 
comprenderás que ayer me abriste 
otro camino ancho 
de esperanza, de ilusiones y futuro. 
Y es que ¿sabes? estoy seguro 
de que tu cariño rellenará de ternura 
mis años por venir 
y hasta los pasados 
que me han permitido llegar hasta ti. 
Y además prolongará mi vida 
más allá de su frontera 
dejándome vivir 
esa vida que solo sabemos regalar 
los que amamos 
como yo te amo.
 
Hoy te he tenido en brazo 
– otro día te contaré por qué solo un brazo – 
y he sentido, 
en ese momento 
nuestro, 
que todo lo demás 
tal vez siguiera existiendo 
pero que nada me importaba: 
solo valía - vale y valdrá – 
tu presencia 
tierna, palpitante y bella 
en la que mi mundo se llena de sentido 
y la felicidad es la atmósfera 
de la que respiro, 
en la que vivo. 
 
Habrá quien piense, Ana, 
que tu abuelo exagera 
o que no sabe lo que dice 
– sí, los hay así de mal-pensados, ya verás -, 
pero tú no les hagas caso. 
¿Sabes lo que les pasa, mi amor? 
Pues que me tienen envidia porque, 
para celebrar mis años
- ya muchos -
hoy 
me has hecho, Ana, 
el regalo inmejorable,
único,
impar 

de tu primer día.

Tu abuelo Javier
7 de septiembre 2011

 

 
ABSURDO
 
¿Por qué hemos de nacer 
destinados a morir 
y con el alma tatuada 
de ansia de inmortalidad? 
 
Imperfección esencial 
del nacer para morir, 
del ser para no existir 
y, en absurda añadidura, 
tener consciencia segura 
de no poder elegir 
ni si deseas nacer 
ni cómo o cuándo morir.
 
Y tan absurdo destino 
agravado aún con el ansia, 
de nacimiento frustrada, 
de pervivir más allá 
de tan limitado sino, 
de saltar en el camino 
las bardas de lo mortal.
 
  //  
 

 

CONNOTACIONES
¡Qué alegría más alta
vivir en los pronombres!
P. SALINAS

Todo ha cambiado.

Nunca más asociaré
‘muralla’
con ceguera, dardos, dolor
y muerte;
con aspereza, espadas, crueldad
y odio.
 
Desde ahora
‘muralla’
me evocará para siempre
paz, abrazos, alegría 
y vida;
suavidad, labios, dulzura,
amor.

La culpa
-virtud, capacidad, poder-
 la ha tenido
la seda
caliente y húmeda
de tus besos.

                                                              (2002)

 

 

 
  siguiente