Acuarelas de Joaquín Aparisi

ACUARELAS de Joaquín Aparisi

 

   

            Quizás por la proximidad futbolera, se me ocurre que yo estoy aquí jugando fuera de casa: tengo ya costumbre de presentar las exposiciones de la Sala del Jerónimo Zurita y allí, con el público a favor, resulta más fácil hacer estos pinitos de crítico-presentador aficionado. Obra a mi favor que conozco el terreno de juego si por tal entendemos la obra pictórica de Joaquín Aparisi. También me ayudará, sin duda, el placer que me produce que él sea, además de un excelente acuarelista - a la vista lo tenéis – un querido compañero, amigo y miembro del mismo club que yo, el de los jubilados.

          Hace veintitantos años apareciste, Joaquín, por el Zurita, el que ha sido nuestro Instituto de despedida y cierre. Tengo que recordar ahora, como lo hice en la exposición que celebramos en la Sala nuestro Instituto, tu ejemplar “ejercicio, cotidiano y sin fallos, de compañerismo y amistad” así como “las muchas soluciones y ningún problema que aportaste a mi actividad como director” de nuestro Centro. Nunca hiciste ruido, pero siempre se pudo contar con tu aceptación entusiasta de propuestas y con el cumplimiento estricto de tus obligaciones.

              Entonces compartíamos una cierta conexión afectiva con la tierra de la que venías tú y había venido yo: la hermosa tierra guipuzcoana, Ondarribia en tu caso.

             Casi hemos compartido también, como te recordaba en tu anterior exposición, el momento de hacer mutis por el foro e incorporarnos a la muy noble actividad de la jubilación. He dicho y dije actividad y a las pruebas, colgadas en esta Sala, me remito: tus 41 acuarelas seleccionadas entre las otras muchas a que has dado vida.

              Porque tus acuarelas tienen la virtud de estar vivas, lo cual, a mi modo de entender, traza la frontera entre el arte y lo que no es más que copia objetiva y neutra de la realidad.

             Llegado a este punto, quiero llamar la atención de los aquí presentes – como lo hice en la exposición anterior – sobre la ventaja que disfruto al estar hablando en este tono en presencia de las obras de Joaquín. De figurar estas apreciaciones mías en un texto escrito, alguien podría pensar que no eran sino fruto de la amistad, de la parcialidad del compañero… Pero, bueno, ahí las tenéis: gozad de ellas y veréis cómo tengo razón para expresarme así.

             Desde sus primeras obras, ha conservado Joaquín un razonable equilibrio entre propuestas técnicas que van desde el figurativismo más neto hasta, en esta muestra, la pura abstracción.

            Por seguir una presumible línea de evolución (que puede no tener nada que ver con la cronología), comenzaré hablando de las acuarelas más claramente figurativas (los Bodegones Uno y Dos, Canal, Conversación, Hacia casa, Duerme la barca…). En algunos casos - como en los bodegones, claro – el objeto representado preside y domina. En otros el motivo arquitectónico enmarca el hecho humano (Conversación, Hacia casa) o el objeto se tiñe de un simbolismo aglutinante del cuadro: ese camino apuntado por la media puerta y el apunte de agua en Canal…

           Otro grupo, este abundante, en el que Joaquín parece sentirse muy a gusto, sería el de las obras – paisajes, casi todas - en que, sobre los detalles puntuales claramente figurados o levemente apuntados, destaca cada vez más la composición de formas y colores:

  • Puerto Uno y Puerto Dos
  • Invierno Uno, Invierno Dos, Bañistas y Albufera
  • Colinas, Antes de la tormenta, Meandros, Caseríos, Barbecho,Cabo Higuer…
  • Hacia alta mar, Contraluz, Ocaso, Extrarradio, Bajamar…      

Me detendré por último en los cuadros que muestran un más alto nivel de abstracción: Violetas, Viento, Azul y Splash, por este orden, marcarían ese paso desde la primera conversión de la realidad en composición abstracta de formas y colores hasta la pura abstracción.

Me gustaría ahora anotar un cierto cambio que se aprecia en tu paleta actual de colores en la que ya no dominan los colores cálidos como lo hacían antes: en estas obras nos haces alarde de dominar los colores fríos que llegan a convertirse en protagonistas y en título de algunas de ellas: Violetas, Azul.

No faltan, desde luego, los colores cálidos – tus ocres y rojizos… - y en ellos consigues hermosas realizaciones como Barbecho, Albufera, Ocaso…

Antes de terminar, querría aludir a lo que, por otra parte, es una evidencia temática en los cuadros de esta exposición: lo que mucho que te atrae el tema del agua. Creo estar en lo cierto si digo que algo más de la mitad de tus acuarelas tiene como tema central o ambiental el agua: meandros, ríos, el mar, Venecia, tu Albufera, tu Ondarribia encarnan este motivo temático en tu paleta de hombre mediterráneo – Joaquín es valenciano de origen.  

           Y para terminar, gracias a todos por vuestra paciencia y a ti, Joaquín, por estos 41 regalos de tu “jubilosa” actividad y de tu buen hacer.
Cartel 1 --
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